CON OJOS DE MUJER

“Amar la vida”

Mirar las fotografías. Escuchar y leer las noticias.


El tema se repite. Es algo cotidiano y tal vez, por mucha gente, tomado como una circunstancia más.
Apaciguo mente y emociones. Quiero conversar con usted. Preguntarle Pedirle que desmenucemos juntos esta realidad que nos toca y que, lejos de ir menguando, crece más y más junto a secuelas que admiten distintos calificativos.
Los accidentes. El accidente de cada día. O quizás prefiera llamarlo desgracia, infortunio. La ruta. La calle. Vehículos de todo porte. Conductores. Peatones. Personas de todas las edades (tantas veces criaturas con días de existencia) entrando en el silencio de la muerte.
Este interés no proviene de alguien que hace un análisis profesional, simplemente soy un ser humano que ama la vida y a sus congéneres…que disfruta con éxtasis la creación maravillosa de la Naturaleza. En la mochila que me ha tocado en suerte tiene espacio el dolor de muchos accidentes: de otros y míos. Después de estas experiencias algo se quiebra internamente…algo que marca en el latir un antes y un después.

Ya

Hoy. Ahora es tiempo para revisar realidades y adecuarlas al siglo año momento que se vive. Pensar un poco más en los prójimos lejanos y cercanos y asumir que se merecen el mínimo de respeto y valoración…esos prójimos que desean vivir amando trabajando haciendo creciendo dando recibiendo soñando proyectando….y sobre todo teniendo la posibilidad de elegir su camino y la manera de andarlo.

Una mirada

Se da importancia a los daños materiales.
Bueno sería iniciar la lista con la vida y continuar con las discapacidades que pueden modificar la existencia de alguien en forma absoluta: secuelas físicas y psicológicas de diferente magnitud, deterioro en las relaciones familiares, discapacidad laboral, terapias que deben tener continuidad. Complicaciones de toda índole…
Observe. Escuche.
¿Se prepara adecuadamente, digo fuera de lo que significa conocer mecánicamente un medio de transporte, a quienes tienen la responsabilidad de conducir? Qué se prioriza: ¿el horario (con la consiguiente presión sobre el chofer) o una conducción responsable que suponga seguridad y bienestar para quienes viajan y también para quienes conducen?
Hombres y mujeres. Jóvenes y mayores. Suelen compartir en una charla casi confidencial que van reduciendo sus viajes porque se sienten inseguros…otros recurren a ciertos fármacos para relajarse y tratar de obviar el temor ante el exceso de velocidad. Algunos viven en silencio la angustia que les produce viajar porque experiencias anteriores los llevaron al máximo de tensión.

Desafío

Hay sitios destinados para acelerar a fondo, llegar a los límites (y más allá) de la velocidad…pero esos sitios no están ubicados en zonas urbanas ni en rutas donde el tránsito es constante y donde puede surgir inconvenientes mecánicos y/o humanos que obligan a un conductor a detenerse y/o necesitar auxilio.
Analice.
¿Por qué no modificar este panorama con el cual pareciera nos estamos acostumbrando a codear? Las señalizaciones correspondientes están. En cada quien existe la comprensión total de indicaciones riesgos límites y el conocimiento de la situación siempre expuesta del peatón que constantemente se mueve en ámbito inseguro.
El desafío no está en llevar el velocímetro al máximo para producir un efecto estimulante o sentirse un personaje del automovilismo. El desafío está en actuar con la consideración que se merecen los demás. El desafío está en enseñar a los hijos con el ejemplo…mostrándoles que los carteles y otros indicadores deben ser acatados y que cuando alguien conduce un vehículo es responsable mucho…muchísimo más que de su propia existencia.

Compromiso

Nada corrige el culpar a los demás. Sí vale una profunda e intensa mirada con la que todos y cada uno deberíamos recorrernos y sopesar honestamente cuál es la actitud a erradicar a modificar a tener en cuenta cuando las manos toman el volante y el pie se apoya sobre el acelerador. Pensar en la fotografía que vimos en la portada del diario, en la imagen que se detuvo en nuestro televisor.
Pensar en uno, en una, en la familia, en los amigos, en los seres anónimos con los cuales nos cruzamos cada día…todos quieren vivir…todos queremos vivir…y con una buena calidad de vida. Pensémoslo…raciocinio y corazón sabrán respondernos. No dejemos de escucharlos. Es un trabajo. Sin duda también se necesitan aportes, seguimientos y reglamentación contundente de especialistas y de instituciones relacionadas con el tema. Todos debemos involucrarnos con la certeza de que estamos en una continua etapa de evolución del ser humano y con esa base debe ser coherente nuestro comportamiento.
Por amor a la vida…

Norma Camarda