PARA REFLEXIONAR
Diviértase...mientra continúa envejeciendo
Les quiero recordar a mis amigos que, nosotros, los muy cariñosamente llamados viejos, valemos fortunas; tenemos de plata los cabellos, oro en los dientes y piedras en la vesícula. Cuanto más años cumplo más me convenzo que mi mayor batalla en la vida no es justamente por la edad sino con la madurez, y que todos somos víctimas involuntarias de la edad. No hay mucho más donde elegir cuando de envejecer se trata; en otras palabras, no se puede estar perdiendo el tiempo preocupándose todos los días de lo viejo que uno se está poniendo. La edad es un hecho totalmente incontrovertible. En cambio la madurez es un asunto absolutamente de decisión.
No escribo esto para “Viejos...viejos” sino, sólo para aquellas personas que tienen capacidad para pensar y decidir y no hay mejor tiempo que éste para resolver tus problemas. Permítame a instarte a no llenar tu mente con pensamientos como “Ya estoy viejo para cambiar”. He visto empezar a cambiar a muchos adultos que pensaban que no podían hacerlo. Algunos de los cambios más dramáticos que han ocurrido en la vida, han tenido lugar en la edad adulta, precisamente.
Me vienen a la mente algunas cosas cuando pienso como se manifiesta todo lo que aquí escribo; seguramente están apareciendo señales de la madurez cuando mi preocupación por otras personas pesa más que la preocupación por mí mismo. Y tener definido con inteligencia de crecer espiritualmente, y ser capaz de soportar algunas injusticias sin desear vengarse.
¿Qué enseñanza deberíamos sacar de esta historia?.
Se puede comenzar con la comprensión y de la diversidad de dones y aptitudes pues he aprendido a contentarme en cualquiera sea mi situación, pues algunas personas son como termómetros. Registran totalmente todo lo que los rodea.
Siempre he procurado vivir modestamente; sabía tener abundancia en todo lo que he emprendido. ¿Cómo se puede extraer esas verdades de esta pagina y transcribirlas a nuestras vidas?. Sería necesario romper los indicios egoístas y acelerar el crecimiento hacia la madurez. No esperes por algún otro, actúa por si mismo.
El vivir, no es un deporte de espectadores. El haber nacido significa ser participante en la arenga de la vida. Eso nos ayudaría a crecer mientras envejecemos. Y, a propósito: ¿Cuánto más viejo serías si no supieras la edad que tienes?.
Antonio Buss
Abuelos Narradores |