Limpieza de cenizas
Esfuerzo de muchos, irresponsabilidad de algunos 

 

El volcán Chaitén y su actividad persistente de la última semana, es una realidad que desdibuja en gris la belleza de la zona y pone a prueba a sus habitantes, desnudando grandezas y miserias - propias de la condición humana - pero que debiéramos rever con urgencia. Ante el excelente comportamiento de las autoridades, cuyos entes han dado un ejemplo invalorable de coordinación y eficiencia, en casi todas sus acciones, los esquelenses, desde su individualidad, tendrán que respetar más que nunca las normas de convivencia social, y evitar el circular a más de 20 0 25 km por hora, levantando la ceniza que otros, particulares y servidores públicos, se empeñan en limpiar.
Las cenizas que cubren la ciudad son menos visibles en la madrugada, cuando duermen la mayor parte de los automovilistas. Pero ya en los horarios de entrada y salida de los centros escolares y laborales la ciudad se agita y parece como si el volcán también aumentara su actividad. Son estas horas cuando las cenizas molestan con mayor insistencia, debido a la inconciencia de conductores de vehículos que, muy apurados, no se han hecho eco del llamado reiterado a conducir a baja velocidad. Vemos como circula la mayoría de los autos, favoreciendo el bienestar de todos, mientras otros se molestan por el transito lento y aturden con bocinazos y actitudes agresivas, sin importarles un comino que empeore la situación.
El trabajo de limpieza que lleva a cabo la Municipalidad - notable y constante -, las acciones del Gobierno Provincial, el apoyo del Gobierno Nacional y de los sectores militares, de salud y la muy plausible actitud solidaria de la inmensa mayoría de la población, ha merecido el reconocimiento general y muy especialmente el de los pobladores chilenos, y de su Gobierno, cirscunstancias que unos pocos no pueden echar a perder.
Reflexionemos, conciudadanos: La naturaleza es impredecible, no sabemos cuánto más vamos a tener que convivir con la ceniza, y qué otra prueba deberemos afrontar, velemos entonces porque la irresponsabilidad de algunos no empañe el esfuerzo del resto.